Pescado y alimentación saludable
Pirámide alimentaria
La Dieta Mediterránea es el equilibrio perfecto entre los consumos de vitaminas, hidratos de carbono y proteínas, con una magnífica fuente de grasas como es el aceite de oliva.
Esta dieta es muy saludable. Nos ayuda a prevenir enfermedades relacionadas con el sistema circulatorio, el sistema digestivo, algunos tipos de cáncer y la obesidad.
La pirámide de los alimentos nos indica con qué frecuencia y en qué cantidad tenemos que consumir los alimentos para estar sanos y fuertes. Eso sí, siempre acompañado de actividad física regular.
Consulta la Pirámide de la alimentación saludable (SENC 2004)
El pescado en la dieta
El pescado es una magnífica fuente nutricional. Su contenido en proteínas es alto (de un 15 a un 23%). Las grasas de los pescados son insaturadas, esto significa que lubrican y limpian las venas. Los ácidos grasos Omega-3, presentes en el pescado azul, nos ayudan a regular los niveles de colesterol. Los hidratos de carbono en el pescado son bajos. También aportan numerosos minerales, sobre todo fósforo que ayuda al cerebro a estar más activo, favorece la concentración y la atención. Además de las vitaminas A y D, y la B12 presente en el pescado azul.
Decálogo de la Dieta Mediterránea
- Utilizar el aceite de oliva como principal fuente de grasa. Es un alimento rico en vitamina E, beta-carotenos, y ácidos grasos monoinsaturados que le atribuyen propiedades cardioprotectoras.
- Consumir alimentos de origen vegetal en abundancia. Las verduras, hortalizas y frutas son la principal fuente de vitaminas, minerales y fibra de nuestra dieta y nos aportan al mismo tiempo, una gran cantidad de agua.
- El pan y los alimentos procedentes de cereales tendrían que formar parte de la alimentación diaria. El consumo diario de pasta, arroz y cereales es indispensable por su composición rica en carbohidratos.
- Los alimentos poco procesados, frescos y de temporada son los más adecuados, puesto que nos permite consumirlos en su mejor momento.
- Consumir diariamente productos lácteos, principalmente yogur y quesos.
- La carne roja tendría que consumirse con moderación y a poder ser en guisos y otras recetas. Se recomienda el consumo en pequeñas cantidades, preferentemente carnes magras, y formando parte de platos a base de verduras y cereales.
- Consumir pescado en abundancia y huevos con moderación. Es necesario el consumo de pescado azul, como mínimo una o dos veces a la semana, puesto que sus grasas se los atribuyen propiedades protectoras ante enfermedades cardiovasculares.
- La fruta fresca tendría que ser el postre de cada día.
- El agua es la bebida por excelencia en el Mediterráneo.
- Realizar actividad física todos los días, puesto que es tan importante como comer adecuadamente.
